Historia del Ajedrez en Venezuela – Parte I: Siglos XVI – XVIII

Silueta con el mapa de Venezuela.Por: Rafael Santana
Especial para Zeitnot21

ORIGEN DEL JUEGO Y SU EXPANSIÓN HACIA EUROPA

Antiguo juego de tablero en la tumba de Sennedjem en Tebas.Imagen de un antiguo juego de tablero en la tumba de Sennedjem en Tebas.
(Reinado del faraón Seti I, aproximadamente entre los años 1294 – 1279 a.C., XIX dinastía egipcia).
[Foto gentilmente facilitada por el doctor Uvencio Blanco (VEN, 2012)].

El origen del ajedrez es bastante incierto y se han tejido muchas leyendas a su alrededor. Sin embargo, se piensa que el ajedrez pudo haber sido la derivación de un antiguo juego de mesa chino (Siang-Ki), egipcio (Senet) o hindú (Chaturanga) del año 570 a.C. o quizás más remoto. Con el pasar de los siglos este pasatiempo comenzó a propagarse por varios reinos del viejo continente hasta asentarse en Persia (Hoy Irán) y gran parte del Medio Oriente. Posteriormente los árabes lo introdujeron en España durante la invasión a la península ibérica, alrededor del siglo VIII después de Cristo.

Piezas de ajedrez acompañadas de una línea divisoria, en colores blanco y negro.

EL «LUDUS SCACCORUM» EN LA PENÍNSULA IBÉRICA

Un cristiano y un moro juegan al ajedrez.Un cristiano y un moro juegan al ajedrez.
[Imagen del LIBRO DE LOS JUEGOS, escrito por el Rey Alfonso «X», El Sabio. (Alrededor del año 1283 d.C.)].

En el libro CIEN TRADICIONES PERUANAS, el célebre historiador Ricardo Palma (*n.1833 – m.1919) nos describe brevemente cómo el juego árabe pasó a formar parte de las actividades lúdicas practicadas por los habitantes de los reinos cristianos, que hoy en día conforman el territorio español.

«Los MOROS, que durante siete siglos dominaron en España, introdujeron en el país conquistado la afición al juego del ajedrez. Terminada la expulsión de los invasores por la católica reina Doña Isabel, era de presumirse que con ellos desaparecerían también todos sus hábitos y distracciones; pero lejos de eso, entre los heroicos capitanes que en Granada aniquilaron el último baluarte del islamismo [en 1492], había echado hondas raíces el gusto por el tablero de las sesenta y cuatro casillas o escaques, como en heráldica se llaman.»

[Fuente: Palma, Ricardo. Décima Serie: Los Incas Ajedrecistas. Libro CIEN TRADICIONES PERUANAS. (1977, página 425). Editorial Biblioteca Ayacucho. Caracas, Venezuela.]

Entre los siglos XV y XVI, el ajedrez fue muy practicado en España. Allí surgió la primera escuela de ajedrez occidental, gracias a los aportes técnicos de Lucena, Vicent y Ruy López.

Luis Ramírez de Lucena fue un estudiante de la Universidad de Salamanca que escribió y publicó uno de los primeros libros impresos de ajedrez en 1497. El mismo se tituló REPETICIÓN DE AMORES ET ARTE DE AXEDREZ y contiene una compilación de las nuevas reglas del juego, ofrece once estudios de aperturas y una colección de ciento cincuenta problemas de ajedrez, de entre los cuales se destaca el célebre Mate Lucena.

Diagrama de ajedrez, con el Mate Lucena (1497)

MATE LUCENA (1497)
Juegan Blancas y Ganan

1.De6+ Rh8 [1…Rf8 2.Cd7# (2.Df7#) ] 2.Cf7+ Rg8 3.Ch6+ [3.Cd8+ Rh8 4.De8+ Df8 5.Dxf8#] 3…Rh8 [3…Rf8 4.Df7#] 4.Dg8+ Txg8 5.Cf7# (1–0)
[Fuente: Ibero, Ramón. DICCIONARIO DE AJEDREZ. (1977, páginas 92 y 93). Ediciones Martínez Roca. Barcelona, España.]

Francesc Vicent fue el autor del incunable LIBRE DELS JOCHS PARTITS DELS SCACHS EN NOMBRE DE 100 (1496). El último ejemplar de esta obra, que había sobrevivido a los embates del tiempo, estuvo disponible para consulta en la biblioteca del Monasterio de Montserrat (Cataluña) hasta principios del siglo XIX, cuando esta institución fue saqueada e incendiada durante las guerras napoleónicas.

Rodrigo (Ruy) López de Segura, clérigo de Zafra (Badajoz), alcanzó fama mundial en el cuadrilátero escaqueado al publicar en 1561 un novedoso tratado titulado LIBRO DE LA INVENCIÓN LIBERAL Y ARTE DEL JUEGO DEL AXEDREZ: MUY ÚTIL Y PROVECHOSA ASÍ PARA LOS QUE DE NUEVO QUISIEREN DE APRENDER A JUGARLO, COMO PARA LOS QUE LO SABEN JUGAR. Estudió con profundidad la teoría ajedrecística y popularizó una línea central de apertura que hoy en día es conocida como «La Española» o «Ruy López» (1.e4 e5; 2.Cf3 Cc6; 3.Ab5). López participó en varios encuentros de ajedrez en España e Italia, que lo llevaron a ser considerado como campeón mundial oficioso entre los años 1570 y 1573. Se comenta que llegó a darle clases de ajedrez a Felipe II, Rey de España, Sicilia y Cerdeña. Hacia mediados de los años 70 abandonó la península ibérica con rumbo hacia el ignoto «Nuevo Mundo» y, es probable, que en el equipaje haya llevado consigo uno o dos ejemplares de su libro de ajedrez. Se cree que la muerte lo sorprendió en la cordillera andina del Perú en los años ochenta del siglo XVI.

Veamos una muestra del juego de Ruy López durante una visita a Roma por compromisos eclesiásticos.

Blancas: Lopez de Segura, Ruy (Península Ibérica)

Negras: Leonardo Da Cutri, Giovanni (Península Itálica)

ECO: C30 (Gambito de Rey rehusado)

Roma, 1560.

1.e4 e5 2.f4 d6 3.Ac4 c6 4.Cf3 Ag4 5.fxe5 dxe5 6.Axf7+ Rxf7 7.Cxe5+ Re8 8.Dxg4 Cf6 9.De6+ De7 10.Dc8+ Dd8 11.Dxd8+ Rxd8 12.Cf7+ (1–0)

[Fuente: Mega database CHESSBASE. (2017, código base EXT 1999). Chessbase Matrimony. Hamburgo, Alemania.]

Portadas de los libros de Lucena y Ruy López.

Cabe destacar que los españoles introdujeron algunas interesantes modificaciones al tradicional juego de ajedrez como, por ejemplo, la colocación de una cruz en la parte superior del rey como símbolo del cristianismo, la creación del movimiento especial del «enroque» como herramienta de protección del Rey, la consolidación de la regla «pieza tocada, pieza jugada», el movimiento del Alfil por la diagonal en forma libre y la introducción de la Dama que condensa los movimientos de la Torre y el Alfil en una sola pieza (en sustitución de la antigua Alferza en el juego árabe), entre otras cosas.

Piezas de ajedrez acompañadas de una línea divisoria, en colores blanco y negro.

LA LEYENDA DEL JUEGO DE AJEDREZ QUE DETERMINÓ EL PRIMER VIAJE DE COLÓN

Carabela en colores blanco y negro.

Según una vieja leyenda, la concreción del primer viaje de Cristóbal Colón hacia las supuestas Indias Occidentales (hoy América) estuvo supeditado a los entretelones de una partida de ajedrez, que jugó el Rey Fernando ‘V’ con su capellán Fonseca, en 1492. Esta historia está basada en el testimonio de dos cartas manuscritas de Hernando de Pulgar, que presuntamente fueron descubiertas en un legajo de documentos en el archivo de Córdoba durante el siglo XIX. Lamentablemente ese aparente «hallazgo» también forma parte de la ficción literaria y carece de los soportes documentales mínimos, para que dicho relato pueda ser considerado como el reflejo de un hecho histórico.  Durante más de 30 años diversos investigadores de la talla de Juan Manzano y Manzano, Manuel Fernández Álvarez y Miguel Ángel Nepomuceno, entre otros, estuvieron revisando en forma sistemática los «Archivos de Indias» en Sevilla, Granada y Córdoba, y llegaron a la siguiente conclusión: la historia de la partida de ajedrez, que determinó el viaje inaugural de Colón hacia América, fue solo un falso constructo para vender un «espejismo histórico» a diversos medios de comunicación impresa, como por ejemplo, a la célebre revista de ajedrez La Stratégie de Francia.

Según el periodista español Miguel Ángel Nepomuceno, el protagonista de este relato literario es Hernando de Pulgar, un «Caballero de Hazañas» que participó en el sitio de la ciudad de Granada en 1492, para expulsar de la península hispana al último reducto de árabes islámicos. Su nombre no debe ser confundido con el del célebre historiador homónimo, autor de las Crónicas de Fernando e Isabel.

Este personaje utiliza la vía epistolar, para comentarle a un amigo, una serie de acontecimientos que se suscitaron en la residencia de los Reyes Católicos, durante el desarrollo de una partida de ajedrez protagonizada por Fernando ‘V’. A continuación les presentamos una de las muchas «variantes» de la famosa carta manuscrita de Hernando de Pulgar. La presente versión fue publicada por Julio Ganzo en la tercera edición del libro HISTORIA GENERAL DEL AJEDREZ (1973):

[Santa Fe, 4 de febrero de 1492.]

Señor doctor:

«Vuestra Merced recordará, sin duda alguna, los buenos consejos que nos dio Antonio Nebrija en sus últimas lecciones. No desdeyéis jamás, decía tan estimable profesor, la más mínima circunstancia, pues a veces puede ser causa de los más grandes acontecimientos. Un hecho reciente, y que me apresuro a comunicaros, demuestra la cordura del consejo.

Ya sabéis cuánto don Fernando se complace en jugar al ajedrez. Cual todas las personas aficionadas a tan complicado juego, otorga la mayor importancia al resultado de la partida. Astuto en alto grado, artificioso, escribiera, a no ser por el merecido respeto que debemos a su Alteza, deja en calculado abandono a las piezas de su juego para luego burlarse del incauto que se decide a tomarlas, creyendo descuidos lo que son en realidad taimadas añagazas.

Ayer, a pesar del mucho calor, que convidaba más bien a dormir la siesta que a quebrarse la cabeza, determinó matar las primeras horas de la tarde jugando una partida contra Fonseca, que es una de sus habituales víctimas. El encuentro tuvo lugar en las habitaciones particulares de la Reina, y allí asistimos, entre muchos otros, el Conde de Tendilla, Ponce de León, Gonzalo de Córdoba y este servidor de vuestra señoría, que fuimos nombrados jueces del campo. Algunas nobles damas, situadas junto a uno de los anchurosos ventanales de la sala y agrupadas alrededor de un enorme telar, ocupábanse allí de dar los últimos puntos a un magnífico tapiz destinado a la Virgen del Pilar. La vieja Beatriz Galindez, o sea ‘la Latina’ (así la apodan los cortesanos), [estaba] conversando con [la Reina] en latín, mientras Don Fernando, atendiendo a tan sólo su partida, vapuleaba duramente al pobre Fonseca. En este momento, la mano de un paje levantó la cortina correspondiente a la puerta principal del salón e introdujo a Fray Fernández de Talavera, obispo de Ávila y confesor de la Reina.

Después de saludar el virtuoso prelado a los regios esposos, apresuróse a interrogar a Doña Isabel, rogando que le participara las decisiones tomadas con respecto al genovés Cristóbal Colón.

Ya os comuniqué en otra de mis epístolas los atrevidos proyectos que alienta, contra viento y marea, tan audaz navegante; proyectos más conocidos hoy día que las coplas de Mingo Revulgo (*1). Muchos lo tienen por loco rematado, muy pocos le consideran hombre de genio. Dícese que ahora pretende, a mi entender con sobrada razón, el nombramiento de Almirante, para encargarse del mando de la pequeña flota que ha de navegar con rumbo a ignotas tierras, o llegar quizá a la costa oriental de Asia, donde se encuentra la dorada isla de Cipango descrita por Marco Polo. Pero como andan en dimes y diretes respecto a la concesión de la expresada dignidad, que igualaría al solicitante a nuestro Almirante de Castilla (*2), el vulgo murmuraba que Colón ha tomado la vuelta de Palos en espera del término de las negociaciones y está decidido a abandonar definitivamente España, si no le otorgan lo que demanda.

Línea divisora en colores blanco y negro.

 

NOTAS AL MARGEN

Piezas de ajedrez: Torre, Dama y Caballo, en colores amarillo, azul y rojo, respectivamente.

Nota_*1: «Las coplas de Mingo Revulgo» es una obra satírica presentada en 1464, cuya autoría se le atribuye al historiador Hernando del Pulgar, mejor conocido como el cronista de los Reyes Católicos.

Nota_*2: El Almirante de Castilla era un rango de comando naval con derecho a título nobiliario. Entre las atribuciones del Almirante figuraba tener voz y voto de calidad en el Consejo Real.

Línea divisora en colores blanco y negro.

 

Vuestra Señoría ahora comprenderá el por qué de la pregunta más arriba indicada y hecha por Fray F. de Talavera a Doña Isabel. Aunque abrí mucho los oídos no pude entender la respuesta de nuestra piadosa Soberana; sólo llegó a mí la voz de ‘la Latina’, que en tono de domine adujo:

Si fuese simplemente cuestión de dinero, creo que irrogaría perjuicio regatearlo, pues como ya ha dicho Dyonisio Cato en sus dísticos, «no dubites cum magna petas, impendere parva» [Traducción: No dudes que cuando pidas cosas grandes, cosas pequeñas van a suceder]. Pero ahora se pide además de eso una dignidad que no es bueno prodigar. Vuelvo, pues, a las andadas creyendo archi-extravagante sostener que existen tierras debajo de nuestros pies, en donde los hombres caminan cabeza abajo como las moscas.

Como estas palabras fueron pronunciadas con cierta animación y en voz muy alta, llegaron claramente a oídos de cuantos estábamos allí, incluso a los de ambos combatientes, ensimismados en su partida.

Fonseca, que tenía su juego en lamentable estado, aprovechó la ocasión para romper el silencio con la esperanza de distraer al temible adversario:

Para mí —dijo—, soy del parecer de Cosmes Indicopleustes: el mundo es cuadrado como este tablero y está rodeado de agua por todas partes, después de lo cual no existe más que abismo. Por eso los Árabes, en sus cartas de marear, pintan al extremo del Océano una mano negra y descarnada dispuesta a hundir al temerario que ose aproximarse al insondable precipicio.

En verdad, en verdad, señor Fonseca —arguyó Fray F. de Talavera— me hacéis caer en la tentación de recordaros lo dicho por Don Alfonso el Sabio en parecidas circunstancias: Si el mundo está hecho así, Dios habría debido consultarme antes de crearlo; tal vez habría podido darle algunos buenos consejos—.

Mientras tanto, doña Isabel, que se había acercado a la mesa en donde se jugaba la partida, decía a su regio esposo:

Señor, ¿no os parece que podríamos conceder a Colón el empleo de Almirante, aunque únicamente en las tierras y continentes que pudiera adquirir en el Océano? De ese modo quedarían a salvo las prerrogativas disfrutadas en su distrito por el grande Almirante de Castilla—.

Luego cuidaremos de eso— respondió el Rey, a todas luces pensativo y fijándose poco en las jugadas.

Fonseca vio el cielo abierto, y aprovechando con destreza los descuidos cometidos por su adversario, pronto logró superioridad de juego.

La dama de vuestra alteza ha imitado a los navegantes temerarios aproximándose demasiado al abismo; la mano negra va a cogerla y está perdida sin remedio—.

¡Malhaya el genovés!— murmuró Don Fernando frunciendo el entrecejo. —Voy a perder una partida regalada—.

E intentó parar el golpe con alguna zancadilla hábilmente tendida. Fonseca no mordió el anzuelo y su contrario perdía a cada instante más y más terreno.

Lo que es ahora— atrevióse a decir Fonseca frotándose las manos —la lucha no puede prolongarse más. A vuestra alteza no le queda otro remedio que doblar las torres para evitar el mate inmediato—.

Pero, señor— objetó Doña Isabel, —o yo estoy ciega o creo que el blanco gana la partida—.

Y uniendo la acción a la palabra retuvo con la mano el brazo de su esposo, que iba a ejecutar la maniobra indicada por Fonseca.

Dibujo de Reyes Católicos jugando al ajedrez.

El presente dibujo recrea el momento en que la reina Isabel percibe una posible combinación ganadora y se inmiscuye en el juego para impedir que su consorte, el rey Fernando ‘V’, haga la jugada errónea que le sugiere el capellán J. R. Fonseca.
[Imagen cortesía de la revista venezolana Jugada Maestra (Año I, 2005, número 1). Caracas.]

Diagrama de partida de ajedrez, jugada en 1492.

[Fuente: Posición tomada del artículo «Descubrimiento de un mundo por causa del ajedrez. Partida célebre, jugada en 1492». Diario El Universal. (Año III, 21-10-1911). Editora El Universal. Caracas, Venezuela.]

Don Fernando, empero malhumorado e influido por el apremiante jaque de la torre enemiga, no atinaba en las jugadas precisas para ganar. Levantó la cabeza como en demanda de ayuda; sus miradas se encontraron con las mías, que le aseveraban la victoria. Cargando entonces sobre la diestra mano su noble y anchurosa frente, meditó de nuevo un buen rato. Ilumináronse al fin sus facciones, plácida sonrisa asomó presto a sus labios, que pronunciaron luego con enérgico acento:

Fonseca, eres difunto; ni mis distracciones te valen—. E hizo rápidamente las jugadas predecesoras al mate.»

«Levantóse acto seguido el rey de su asiento y dirigiéndose a ‘la Latina’ le dijo con cierta ironía:

¿Y bien, doña Beatriz, qué es lo que decíais hace poco sobre los hombres y las moscas?

Señor, nadie puede vanagloriarse de no errar alguna vez. Ya lo dice Plinio: Nemo mortalium omnibus horis sapit[Traducción: Ningún mortal es sabio en todo momento].

Opináis, pues, que es propio de sabios mudar de consejo. Yo también —añadió Don Fernando— lo entiendo así, y pienso ordenar a don Juan de Colona que extienda el nombramiento de Almirante a favor de Colón, tal como lo ha indicado vuestra amiga la Reina—.

Doña Isabel llamó entonces a uno de sus pajes.

Alonso, monta en seguida a caballo y corre al encuentro de Cristóbal Colón, que sigue la ruta de Palos de Moguer. Dile que vuelva pronto y esperanzado a nuestros reales de Santa Fe—.

Ya lo veis, señor doctor. ¿No es el caso de repetir lo que nos decía Antonio de Nebrija, que las cosas más insignificantes son a veces causa de grandes acontecimientos. Si el genovés llega a descubrir tierras, como lo espero y ansío, bien podrá decirse que mucho influyó en el supuesto suceso el movimiento de un simple peón de ajedrez avanzado con precisión y a tiempo un paso.

Que Dios conserve en su santa guarda a Vuestra Merced por luengos e infinitos años.»

[Fuente: Versión de la carta de Hernando de Pulgar parcialmente modificada y matizada por Julio Ganzo en el libro HISTORIA GENERAL DEL AJEDREZ. (Tercera edición, 1973, páginas 61 a 64). Editorial Ricardo Aguilera. Madrid, España].

Tomando como punto de partida la posición del diagrama publicado en 1911, por el periódico venezolano El Universal, se le asignó al software de análisis Rybka la tarea de estudiar esta composición, bajo las normas del ajedrez moderno. Se corroboró que, dependiendo del bando que tome la iniciativa, se puede armar una red de mate. De acuerdo a la leyenda, el primer turno de juego fue para el bando blanco.

Diagrama de ajedrez, de una partida disputada en 1492.

Blancas: Fernando ‘V’ (Rey de Castilla y León)
Negras: Juan Rodríguez de Fonseca (Capellán Real)
Santa Fe (Granada), España, Febrero 1492 (Siglo XV)

1.Tg8+ Txg8 2.Tf8+ Txf8 3.e7+ Tf5 [Si 3…De6? 4.Axe6#] 4.Axf5+ De6 5.Axe6# [O también 5.e8=D#] (1-0). Triunfa Fernando ‘V’ y Colón recibe un modesto financiamiento y algunas otras prebendas, para emprender su travesía marítima hacia un mundo desconocido, con tan sólo dos Carabelas y una Nao.

¿Y si el primer turno de juego hubiese sido para el bando negro?

1… Ta1+ 2. Ta5 Txa5+ 3. bxa5 Dxa5# (0-1). Gana Fonseca, el encolerizado rey Fernando ‘V’ rechaza tajantemente el proyecto presentado por Colón y el navegante genovés debe abandonar España con las manos vacías, para buscar el patrocinio de algún otro reino europeo.

Piezas de ajedrez acompañadas de una línea divisoria, en colores blanco y negro.

EL JUEGO DEL CONQUISTADOR LLEGA A LOS INDÍGENAS

Españoles e indígenas, durante el encuentro de conquista.

El arribo de Cristóbal Colón a las costas de Paria, en agosto de 1498, marcó el inicio de la etapa exploratoria del territorio que, hoy en día, conocemos como Venezuela.

A lo largo del siglo XVI, algunos guerreros y representantes eclesiásticos del Imperio Español llevaron entre sus pertenencias un juego de ajedrez durante las jornadas de conquista y evangelización del «Nuevo Mundo». El ajedrez, al igual que muchos otros juegos, fue trasplantado a la «América Española», llegando a adquirir una connotación cultural, según lo afirma Ricardo Palma en su ya citado libro.

«Pronto dejó de ser el ajedrez el juego favorito y exclusivo de los hombres de guerra, pues cundió entre las gentes de Iglesia: abades, obispos, canónigos y frailes de campanillas. Así, cuando el descubrimiento y la conquista de América fueron realidad gloriosa para España, llegó a ser como patente o pasaporte de cultura social para todo el que al Nuevo Mundo venía investido con cargo de importancia, el verle mover piezas en el tablero.»

[Fuente: Palma, Ricardo. Décima Serie: Los Incas Ajedrecistas. Libro CIEN TRADICIONES PERUANAS. (1977, página 425). Editorial Biblioteca Ayacucho. Caracas, Venezuela.]

Este autor también recoge un interesante testimonio histórico sobre cómo el jefe inca Atahualpa Cápac (*3) tuvo su primer contacto con el mundo de los trebejos:

«Se sabe, por tradición, que los capitanes Hernando de Soto, Juan de Rada, Francisco de Chaves, Blas de Atienza y el tesorero Riquelme se congregaban todas las tardes, en Cajamarca, en el departamento que sirvió de prisión al Inca Atahualpa desde el día 15 de noviembre de 1532, en que se efectuó la captura del monarca, hasta la antevíspera de su injustificable sacrificio, realizado el 29 de agosto de 1533.

Allí, para los cinco nombrados y tres o cuatro más que no se mencionan en sucintos y curiosos apuntes (que a la vista tuvimos, consignados en rancio manuscrito que existió en la antigua Biblioteca Nacional), funcionaban dos tableros, toscamente pintados, sobre la respectiva mesita de madera. Las piezas eran hechas del mismo barro que empleaban los indígenas para la fabricación de idolillos y demás objetos de alfarería aborigen (…).

Honda preocupación abrumaría el espíritu del Inca en los dos o tres primeros meses de su cautiverio, pues aunque todas las tardes tomaba asiento junto a Hernando de Soto, su amigo y amparador, no daba señales de haberse dado cuenta de la manera como actuaban las piezas, ni de los lances y accidentes del juego. Pero una tarde, en las jugadas finales de una partida empeñada entre Soto y Riquelme, hizo ademán Hernando de movilizar el caballo, y el Inca, tocándole ligeramente en el brazo, le dijo en voz baja:

No, capitán, no… ¡El castillo!—.

La sorpresa fue general. Hernando, después de breves segundos de meditación, puso en juego la torre, como le aconsejara Atahualpa, y pocas jugadas después sufría Riquelme inevitable mate.

Después de aquella tarde, y cediéndole siempre las piezas blancas en muestra de respetuosa cortesía, el capitán don Hernando de Soto invitaba al Inca a jugar una sola partida, y al cabo de un par de meses el discípulo era ya digno del maestro. Jugaba de igual a igual.

Francisco Pizarro disputando una partida de ajedrez contra Atahualpa, del film de 2005.

A la derecha el inca Atahualpa (Frank Spano) juega una partida con el conquistador español Francisco Pizarro (Joan Carles Garés), en una escena del cortometraje «Atahualpa, la película» (2005). El film tiene una duración de 18 minutos con 30 segundos y fue una producción conjunta de Trivisión y Publimav.
Si desea verlo en formato de vídeo, puede hacer clic en el siguiente enlace del sitio web YouTube:
https://www.youtube.com/watch?v=EcJM5_atT4g

Comentábase, en los apuntes a que me he referido, que los otros ajedrecistas españoles, con excepción de Riquelme, invitaron también al Inca; pero éste se excusó siempre de aceptar, diciéndoles por medio del intérprete Felipillo:

Yo juego muy poquito y vuesa merced juega mucho —.

La tradición popular asegura que el Inca no habría sido condenado a muerte, si hubiera permanecido ignorante en el ajedrez. Dice el pueblo que Atahualpa pagó con la vida el mate que por su consejo sufriera Riquelme en memorable tarde. En el famoso consejo de veinticuatro jueces, consejo convocado por Pizarro, se impuso a Atahualpa la pena de muerte por trece votos contra once. Riquelme fue uno de los trece que suscribieron la sentencia.»

[Fuente: Palma, Ricardo. Décima Serie: Los Incas Ajedrecistas. Libro CIEN TRADICIONES PERUANAS. (1977, páginas 426 y 427). Editorial Biblioteca Ayacucho. Caracas, Venezuela.]

Línea divisora en colores blanco y negro.

 

NOTA AL MARGEN

Piezas de ajedrez: Torre, Dama y Caballo, en colores amarillo, azul y rojo, respectivamente.

Nota_*3: Atahualpa Cápac fue el duodécimo y último gobernante del Incanato indígena, que comprendía los territorios de Chile, Bolivia, Perú, Ecuador y algunas zonas de Colombia y Argentina. Era descendiente directo del emperador Huayna Cápac y la Princesa Paccha. En 1525, Huayna dividió la jefatura del imperio Inca o de Tahuantisuyo entre sus vástagos Huáscar y Atahualpa. Sin embargo, la rivalidad existente entre los hermanos desencadenó una cruenta guerra entre los seguidores de cada bando. Este conflicto debilitó la estabilidad del imperio Inca y esta situación fue aprovechada por el conquistador español Francisco Pizarro (*n.1476 – m.1541), para iniciar la invasión al territorio del Perú con tan sólo 185 soldados y 27 caballos. A fines de 1532 Pizarro le tendió una emboscada a Atahualpa y lo hizo prisionero en Cajamarca (región ecuatoriana limítrofe con la frontera del Perú).

Consideramos pertinente mencionar que el aborigen Manco Inca Yupanqui, el menor de los hijos del emperador Huayna Cápac, también se aficionó al juego de ajedrez y tuvo un destino trágico, similar al de su hermanastro Atahualpa. Hacia los años 40 del siglo XVI, el cacique Manco estaba jugando una partida de ajedrez con un desertor del ejército español llamado Diego Méndez, en un estratégico refugio en las cumbres de la cordillera andina, lejos del alcance de las huestes conquistadoras al servicio de la corona española. En un momento determinado de la confrontación frente al tablero, el jefe inca efectuó un enroque, que era ilegal a todas luces, y el español le reclamó en forma airada y grosera la «fullería». Manco se sintió ofendido y reaccionó lanzándole una fuerte bofetada a su oponente, haciéndolo caer al piso. El militar español se alzó rápidamente y, en una acción refleja, desenvainó un afilado puñal para herir de muerte al último gran líder de los Incas. En retaliación a esta afrenta, los pobladores indígenas asesinaron a Diego Méndez y sus acompañantes, y prometieron que matarían a cuanto español se cruzara en «quinientas millas a la redonda».

Línea divisora en colores blanco y negro.

 

Juego de ajedrez elaborado por los artesanos de Pátzcuaro.

Juego de ajedrez elaborado por los artesanos de Pátzcuaro. ¡Una tradición que ha perdurado por más de 500 años en México!
[Foto tomada por Teresa Castillo en el Museo de Artes e Industrias Populares de Pátzcuaro (Michoacán, México) – Mediateca INAH].

Hay otra referencia histórica sobre la influencia del ajedrez en las actividades cotidianas de una etnia indígena centroamericana en el territorio que, hoy en día, corresponde al estado de Michoacán, en México. Se afirma que en 1537 el jurista español, Don Vasco de Quiroga, asumió el cargo de Obispo de Michoacán y pasó a convertirse en el «defensor de los indígenas». Y precisamente, durante el proceso de catequización de los aborígenes por parte de los sacerdotes franciscanos y agustinos, algunos juegos practicados por los españoles pasaron a formar parte del gusto de varios miembros del pueblo indígena tarasco o purépecha. Al respecto el escritor y poeta mexicano, Fernando Saavedra Palma, hizo las siguientes declaraciones en un reportaje elaborado por Antonio Izquierdo, para un periódico digital local:

«El ajedrez llegó a la Nueva España (Hoy México) y se difundió entre los tarascos en el estado de Michoacán. (…) Saavedra Palma refirió que dicho juego se comenzó a practicar en la región lacustre con la llegada de Vasco de Quiroga a tierras purépechas [hacia 1533]. «La cultura ajedrecística vive en Pátzcuaro [Municipio de Michoacán] desde la época de Don Vasco de Quiroga; los artesanos de esos años elaboraban las piezas de ajedrez. En la actividad de sus oficios se desarrolló el trabajo en madera y desde entonces se enseñó la fabricación de guitarras y ajedreces», [cuya tradición ha perdurado por más de 500 años].»

[Fuente: Martínez, Alejandro. Artículo «Se promueve la práctica del ajedrez en el municipio de Pátzcuaro». Sitio web ROTATIVO DIGITAL. (21-08-2015). Editorial Rotativo Digital. Tacámbaro, México. Documento digital recuperado de la dirección:

http://rotativodigital.com.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=6230:se-promueve-la-practica-del-ajedrez-en-el-municipio-de-patzcuaro&catid=41:deportes-categ&Itemid=59 <Enlace roto en 2022>]

Algunos evangelizadores españoles estudiaron las diversas lenguas de los pobladores indígenas y, para sorpresa de muchos, algunos términos del vocabulario empleado en el juego de ajedrez fueron traducidos del idioma español al idioma tarasco. En este sentido, el escritor Fernando Saavedra Palma hizo el siguiente planteamiento en su blog personal (2014):

«La primera publicación en España con el tema del ajedrez fue entre 1251 y 1283 [con el incunable LIBROS DEL AXEDREZ, DADOS ET TABLAS del Rey Alfonso ‘X’ El Sabio]. Más o menos 300 años después el ajedrez se tradujo al [idioma] tarasco. (…) Con los purépechas se enseña, se juega y se producen juegos.»

Veamos algunos de los vocablos bilingües que Saavedra Palma pudo identificar en el célebre DICCIONARIO DE LA LENGUA TARASCA, escrito por Fray Maturino Gilberti en 1559. Este interesante glosario lo hemos condensado en el siguiente cuadro.

Extracto del Diccionario de la Lengua Tarasca.

[Fuente: Saavedra Palma, Fernando. Artículo «Ensayo Ajedrez, Don Vasco de Quiroga, Michoacán». El blog de FERNANDO EMILIO SAAVEDRA PALMA. (21-06-2014). F. Saavedra Palma (Blogmaster / Editor digital). México, Distrito Federal. Documento digital recuperado de la dirección:
http://fernandoemiliosaavedrapalma.blogspot.com/2014/06/ensayo-ajedrez-don-vasco-de-quiroga.html]

Hasta ahora, en Venezuela no se ha encontrado ningún testimonio escrito u oral sobre el primer contacto de nuestros indígenas venezolanos con el juego de mesa de los conquistadores.

Piezas de ajedrez acompañadas de una línea divisoria, en colores blanco y negro.

EL AJEDREZ EN LA COLONIA

Siluetas de ajedrez colonial.

Durante el período 1498–1777 España impuso sus esquemas políticos, económicos y culturales a las provincias de la pan-Venezuela. El ajedrez fue practicado en las colonias hispanas por algunos miembros de la oligarquía criolla, las milicias, el clero y los comerciantes, de acuerdo a diversas investigaciones realizadas en Cuba (*4), Nicaragua (*5), Perú (*6), México, Argentina (*7), Uruguay (*8) y Estados Unidos de América, entre otros.

Línea divisora en colores blanco y negro.

 

NOTAS AL MARGEN

Piezas de ajedrez: Torre, Dama y Caballo, en colores amarillo, azul y rojo, respectivamente.

Nota_*4: En la introducción del libro CUBA 66 ― XVII OLIMPÍADA MUNDIAL DE AJEDREZ (1967, página 3) el historiador Carlos A. Palacio escribe que «El ajedrez es uno de los juegos más antiguos de Cuba. En la época colonial tuvo gran auge entre la clase rica». Entre las insignes figuras de la isla mayor del Caribe que manifestaron su afición por el cuadrilátero blanquinegro estuvieron el Capitán Don Manuel de Rojas (1518), Don Juan Escribano (1518), el clérigo Don Francisco Guerrero (1531), Don Francisco de Parada (1551) y los profesores del Convento de Santo Domingo (1782).

Nota_*5: En la obra HISTORIA DEL AJEDREZ EN COSTA RICA (Primera edición, 2003, páginas 34 y 35), el maestro Alexis Murillo afirma que Don Antonio de Valdivieso, Obispo de Nicaragua y defensor de los derechos de los indios, fue asesinado el 26 de febrero de 1550, mientras jugaba una partida de ajedrez en su palacio de la población de Santiago de los Caballeros de León, en Nicaragua.

Nota_*6: En el trabajo recopilatorio del recordado maestro Luis Felipe Pinzón (*n.1917 – m.2015), que fue publicado por la Pontificia Universidad Católica del Perú, bajo el título de EL AJEDREZ EN EL PERÚ (Primera edición, diciembre 2010, página 28), el autor planteó la siguiente reflexión:

«En efecto, como es muy difícil esclarecer la actividad ajedrecística en épocas de antaño, debo citar al ilustre escritor peruano don Ricardo Palma, quien en sus TRADICIONES PERUANAS da cuenta de que jugaron al ajedrez nada menos que Atahualpa y Manco Inca (…). Y en esa misma fuente se recoge la noticia de que en los campamentos de los conquistadores, y más tarde, en las tertulias de los obispos, se practicaba asiduamente el ajedrez. Después de estas referencias hay un enorme vacío sobre noticias del noble juego, que abarca todo el período de la colonia y el virreinato, así como los comienzos de nuestra vida republicana. Una ausencia de noticias muy explicable si se tiene en cuenta que el ajedrez sólo se practicaba en la intimidad del hogar o en esas tertulias de antaño, donde se tocaba a Beethoven, Mozart o Chopin, se oía el último vals llegado de allende los mares y se comentaban los sucesos más importantes.»

Nota_*7: En un proceso judicial realizado en 1617, en un poblado de la colonia hispana de Argentina, se procedió a rematar la venta de una casa de juegos, en cuyo inventario figuraban seis tableros. A partir de 1700 se incrementó la práctica del ajedrez entre los colonos en los establecimientos de juegos y esparcimientos, según comenta el argentino Juan A. De Cara en un bloque de su artículo, bajo el subtítulo de «Historia del Ajedrez en nuestro País» (2005). Hoy en día (2022) aún se mantiene activa una copia caché del documento en el archivero digital de OOCITIES, al cual se puede acceder en la dirección:

http://www.oocities.org/ar/ajedrezensanjuan/breveresena.htm

Nota_*8: En la columna ‘Diario de Ajedrez’ que se publica en la plataforma digital del periódico argentino LA NACIÓN, el periodista Carlos Ilardo presentó algunos tips históricos de interés en el artículo «Uruguay y la práctica milenaria del Jaque Mate»:

«El ajedrez llegó a las costas rioplatenses en tiempos de la Colonia española, aunque para los primeros vestigios de popularidad fue necesario aguardar hasta fines del siglo XIX; tiempos en el que los bares habilitaron sus salones para la práctica y el entusiasmo de las gentes se encargó de forzar las puertas de apertura del primer club [en 1880: el «Círculo de Ajedrez de Montevideo», que funcionaba en las instalaciones del «Club Español»].

Sin embargo, mucho antes de la colonización, los uruguayos disfrutaban del sabor de una infusión; un ritual que incluye el vuelco de yerba y agua caliente sobre una calabaza (porongo) que da origen al mate. (…) Hoy, en Uruguay, ambas prácticas conviven, son milenarias: el Jaque y el Mate.» (!?)

[Fuente: Ilardo, Carlos. Columna ‘Diario de Ajedrez’. Blogs del Diario LA NACIÓN. (21-04-2013). Editora La Nación. Buenos Aires, Argentina. Documento digital recuperado de la dirección:

http://blogs.lanacion.com.ar/ajedrez/sin-categoria/uruguay-y-la-practica-milenaria-del-jaque-mate/ <Enlace roto en 2022>]

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Hasta ahora la referencia histórica más antigua sobre la presencia del ajedrez en la Venezuela Colonial data de 1545 y está contenida en un estudio sobre los juegos y diversiones que se practicaban entre los siglos XVI y XVIII, el cual fue condensado en el DICCIONARIO DE HISTORIA DE VENEZUELA, editado por la Fundación Polar.

«En los tiempos de la colonia el pasatiempo más común y frecuente fueron los juegos de envite y azar, además de otras diversiones como representaciones teatrales, danzas, pantomimas, corridas de toros y la que denominaban cañas, especie de torneo en el que a caballeros se acometían con una lanza o «caña», en el más puro estilo de la Edad Media; diversiones que contribuían a darle un mayor atractivo a las festividades religiosas o municipales. La afición por el juego de azar en América la trajeron los conquistadores, contraviniendo las disposiciones legales que perseguían y castigaban tales prácticas; a pesar de la estricta prohibición, estos juegos eran el entretenimiento favorito practicados por todos; así lo confesaba en 1545 el alcalde de Cubagua, Francisco de Lerma (*9): «(…) Este testigo [declaraba Lerma] y todos los demás alcaldes han pecado en ello, porque, como la tierra sea corta y la gente esté viciosa, tienen por ejercicio de pasar tiempo en jugar a los naipes y al ajedrez y a la bola, y que no se acuerda que este testigo ni otro de los dichos alcaldes hayan castigado cosa alguna en razón de dicho juego…» Los juegos de dados, tablas y naipes se convirtieron en la pasión dominante durante la Colonia; en ellos intervenían destacadas personalidades y los mantuanos, pero también los esclavos, así como los gobernadores y sacerdotes, quienes apostaban buenas sumas de dinero.»

[Fuente: Comité coordinador de la Fundación Polar. Tópico «Juegos y diversiones en los siglos XVI-XVIII». DICCIONARIO DE HISTORIA DE VENEZUELA. (Segunda edición, 1997, páginas 216 y 217). Fundación Polar. Caracas, Venezuela]

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NOTA AL MARGEN

Piezas de ajedrez: Torre, Dama y Caballo, en colores amarillo, azul y rojo, respectivamente.

Nota_*9: Francisco de Lerma era miembro de los linajes más famosos de Burgos (Castilla, España) y ostentó el rango de alcalde de Cubagua. Bajo el nombre de Cubagua se identifica una isla de 24 kilómetros cuadrados ubicada al noreste de Tierra Firme (Venezuela). Fue avistada por Cristóbal Colón el 14 de agosto de 1498 y la bautizó con ese nombre. Allí se estableció un asentamiento español que vivía fundamentalmente de la explotación perlífera. En 1528 el poblado fue ascendido al rango de ciudad, siendo rebautizada como «Nueva Cádiz» por Real Cédula del Emperador Carlos «V». Durante el siglo XVI esta villa fue duramente golpeada por los embates de la naturaleza y los ataques de los piratas franceses. Hoy en día sólo unos trescientos habitantes se mantienen en la isla, viviendo primordialmente de la pesca artesanal.

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➤ El ajedrez: ¿Juego prohibido o juego permitido?

La pasión por los juegos, en especial los de envite y azar, se arraigó rápidamente en la cultura de la América Española. Esto generó una situación de corrupción moral que fue duramente criticada y combatida por la iglesia católica. Un caso típico lo constituye la pastoral «contra los Clérigos jugadores», escrita por Don Santiago Hernández (*n.1755 — m.1812), cuarto Obispo de la Diócesis de Mérida de Maracaibo (Venezuela), el 10 de Mayo de 1810:

Santiago Hernández Milanés.

Santiago Hernández Milanés ejerció el Obispado de la Diócesis de Mérida de Maracaibo entre los años 1801 y 1812.
[Foto cortesía de la página oficial de la Arquidiócesis de Mérida]

«Sabemos que muchos Clérigos se han entregado a la pasión del Juego; (…). Dos siglos hace que en la América se conocía este vicio, notado aún entre los Eclesiásticos, y que se encargó a los Obispos los corrigieran conforme a los Sagrados Cánones, como puede verse en la Ley 2 tit. 2 lib. 7. de la Recopilación de Indias.

A los jugadores, encargamos la lección de la copia adjunta de Capítulos de la RL Progmatica (sic) cuyas prescripciones, especialmente la de perder el fuero, les hará comprender la gravedad de la culpa.»

[Fuente: Silva, Antonio Ramón. Capítulo LXII: Pastoral Contra los Clérigos Jugadores escrita por Santiago Hernández Milanés, Obispo de Mérida de Maracaybo (sic), el 10 de Mayo de 1810. DOCUMENTOS PARA LA HISTORIA DE LA DIÓCESIS DE MÉRIDA. (1909, tomo segundo, página 211). Imprenta Diocesana. Mérida, Venezuela.

La citada «RL Progmatica» corresponde a la REAL PRAGMÁTICA sanción en fuerza de Ley sobre juegos de suerte, envite y azar promulgada en San Lorenzo del Escorial (España) durante el reinado de Carlos III y publicada el 10 de Octubre de 1771. En la cláusula inaugural se define cuáles son los Juegos Prohibidos en los territorios de España y ultramar:

«. Prohibo, que las Personas estantes en estos Reinos, de cualquier calidad y condición que sean, jueguen, tengan o permitan en sus casas los juegos de banca, ó faraón, baseta, cartera, banca fallida, sacanete, parar, treinta, y quarenta, cacho, flor, quince, treinta y una embibada, ni otros cualesquiera de naipes, que sean de suerte y azar, ó que se jueguen á envite, aunque sean de otra clase, y no vayan aqui especificados; como también los juegos del biribis, oca ó anca, dados, tablas, azaras, chuecas, bolillo, (…), y otros cualesquiera aunque no vayan señalaros con sus propios nombres.»

[Fuente: Silva, Antonio Ramón. Capítulo LXII: Pastoral Contra los Clérigos Jugadores escrita por Santiago Hernández Milanés, Obispo de Mérida de Maracaybo (sic), el 10 de Mayo de 1810. DOCUMENTOS PARA LA HISTORIA DE LA DIÓCESIS DE MÉRIDA (1909, tomo segundo, páginas 223 y 224). Imprenta Diocesana. Mérida, Venezuela.

El ajedrez se desarrolla en un tablero de 64 escaques y, por ende, podría pensarse que éste quizás formaría parte de los juegos prohibidos de «tablas». Sin embargo, en aquella época el ajedrez no poseía dados u otro implemento que pudiese ser catalogado como instrumento del azar. A este hecho se suman los antecedentes de que durante el pontificado de León X (1513-1521) se había anulado el veto contra la práctica del ajedrez para los miembros de la curia católica, que había estado vigente desde el siglo XI y luego, en 1633, los jurisconsultos eclesiásticos declararon este juego como actividad legal. Otro elemento a tomar en consideración es que este pasatiempo era practicado por un número relativamente pequeño de personas dentro de los diversos estamentos de la sociedad colonial, por lo que podría excluirse de la categoría de «juegos populares». Y en última instancia, si nuestra proposición de excluir el ajedrez de los juegos prohibidos de «tablas» fuese considerada errónea por algún investigador en el futuro, este juego siguió practicándose bajo la premisa muy española de «La Ley se acata, pero no se cumple». (*10).

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NOTA AL MARGEN

Piezas de ajedrez: Torre, Dama y Caballo, en colores amarillo, azul y rojo, respectivamente.

Nota_*10: El historiador venezolano Rufino Blanco Fombona, afirma en su libro EL CONQUISTADOR ESPAÑOL DEL SIGLO XVI que:

«La conciencia del propio valer llega en el conquistador, individualista en grado excelso, a desarrollarse al máximum. Su personalidad no reconoce trabas en leyes divinas ni humanas. (…) Católico sincero, no le embarazan la ley divina ni la pleitesía debida a la Iglesia cuando se opongan a su interés o a sus pasiones, o las interpreta de un modo sui generis cuando lo embarazan. (…) Aunque fervoroso realista, desobedece el conquistador al Rey cuando así le peta o le conviene»

[Fuente: Blanco Fombona, Rufino. Libro EL CONQUISTADOR ESPAÑOL DEL SIGLO XVI. (Primera edición, 1993, capítulo VIII, página 329). Monte Ávila editores. Caracas, Venezuela].

Lamentablemente esta actitud de «incumplir las leyes» se ha convertido en una constante en todas las etapas del devenir histórico de Venezuela.

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Cuando en 1997 hicimos nuestra primera lectura de la REAL PRAGMÁTICA Sanción sobre Juegos de Suerte, Envite y Azar (1771), sólo estaban disponibles los capítulos I, II, III, VI, VII y XIV dentro de la obra DOCUMENTOS PARA LA HISTORIA DE LA DIÓCESIS DE MÉRIDA (1909). En 2016 tuvimos acceso al decreto original de Carlos III con todos los capítulos de la REAL PRAGMÁTICA (1771) y detectamos una pieza vital de información contenida en la décima cláusula:

«X. Prohibo absolutamente toda especie de Juego, aunque no sea prohibido, en las Tabernas, Figones, Hosterías, Mesones, Botillerías, Cafés, y en otra qualesquiera Casa pública; y solo permito los de Damas, Algedréz, Tablas Reales y Chaquete en las Casas de Trucos, ó Villar; y en caso de contravención, así en unos como en otros, incurran los Dueños de las Casas en las penas contenidas en el Capítulo quinto contra los Garitos y Tablageros.»

[Fuente: Carlos III de España. PRAGMÁTICA SANCIÓN EN FUERZA DE LEY, PROHIBIENDO LOS JUEGOS DE EMBITE, SUERTE, Y AZAR, QUE SE EXPRESAN, Y DECLARANDO EL MODO DE JUGAR LOS PERMITIDOS. (10 de octubre de 1771, página 5). Oficina de Antonio Sanz (Impresor del Rey). Madrid, España.]

Ya no cabe duda que el Algedréz («Ajedrez» escrito a la usanza ortográfica de la época) no figuraba en el extenso listado de los Juegos Prohibidos y, por ende, podía practicarse libremente en la intimidad del hogar. Sin embargo, la REAL PRAGMÁTICA de 1771 impuso ciertas restricciones a la promoción y difusión del ajedrez en los espacios públicos, al limitarlo sólo a los recintos de las Casas de Trucos o Villar.

El investigador Ángel López Cantos, profesor asociado de la Universidad de Sevilla (España), nos presenta una novedosa perspectiva sobre cómo se puede desdibujar la delgada línea que separa los juegos permitidos de los juegos prohibidos, en un interesante estudio publicado en el cuarto tomo de la obra recopilatoria del CONGRESO DE HISTORIA DEL DESCUBRIMIENTO, 1492-1556: ACTAS (PONENCIAS Y COMUNICACIONES).

3 pares de cartas de ajedrez, donde se aprecian un Rey Blanco y un Rey Negro, en cada par.

«Pues bien, como sabemos no todas las diversiones estaban constreñidas a la suerte y al azar. Había muchas otras en las que el triunfo dependía en gran manera de la destreza, habilidad y hasta de la inspiración del individuo. Por supuesto, las leyes no las consideraban prohibidas. Sin embargo, dentro de ellas mismas estaba el germen que podía convertirlas en ilícitas, siempre que en la competición se produjera envites entre los rivales o apuestas cruzadas entre los espectadores y que no se ajustaran a las cantidades establecidas.

En el momento que se alcanzaba la premisa anterior, la distracción más honesta se transformaba en peligrosa y fuera de la ley. El ajedrez, entretenimiento intelectual por excelencia, sirvió en ocasiones para que [el conquistador] Pedrarias Dávila (*11), jugador empedernido, lo utilizara como medio para apostar. Fue acusado algunas veces que jugaba «cincuenta y cien y quizás quinientos indios al ajedrez, sin distinguir si eran esclavos justamente o no» (…).

En una palabra, se puede definir como juego prohibido toda manifestación lúdica competitiva, al margen de la suerte y el azar, en la que se cruzaran apuestas y éstas fueran superiores a las cantidades que las disposiciones [de la Real Pragmática Sanción y otras normas legales] fijaban. Sin embargo, no todos los casos podían ser considerados iguales, dependían de la modalidad que se practicara. Tan sólo existió una excepción: los dados. Siempre y en cualquier momento estuvieron vetados».

[Fuente: López Cantos, Ángel. Temática «Los juegos de suerte, envite y azar en los conquistadores de América». En Real Academia de la Historia (Ed.). CONGRESO DE HISTORIA DEL DESCUBRIMIENTO (1492-1556): ACTAS (PONENCIAS Y COMUNICACIONES). (1992, sección séptima. tomo IV, páginas 202 y 203). Editorial Real Academia de la Historia. Madrid, España.

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NOTA AL MARGEN

Piezas de ajedrez: Torre, Dama y Caballo, en colores amarillo, azul y rojo, respectivamente.

Nota_*11: Francisco Pedrarias Dávila (*n.1440 – m.1531) fue un administrador y militar español que vino a América en 1514, durante la etapa de exploración y conquista del «Nuevo Mundo». Se caracterizó por su gran crueldad en el trato hacia los indígenas y hacia las tropas españolas que estaban bajo su mando. Fundó la ciudad de Panamá (1519) y ostentó los cargos de gobernador de Castilla del Oro (1514-1526) y Nicaragua (1528-1531).

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➤ Ajedrez en la biblioteca de un «Gran Cacao»

Piezas de ajedrez y al fondo, cacao en polvo y barras de chocolate.

Durante el período colonial muchas familias mantuanas importaron grandes volúmenes de libros como una forma de mantenerse en contacto con las novedades políticas, sociales, culturales e ideológicas que estaban en boga en los países europeos. Ocasionalmente en aquella bibliografía proveniente de la «civilización europea» se incluyó en el listado algunos textos de ajedrez. En tal sentido, el historiador Ildefonso Leal (*12) afirma en su obra LA CULTURA VENEZOLANA EN EL SIGLO XVIII (1971, pp. 31-32), que en el inventario de libros que el rico hacendado cacaotero don Juan de Vegas y Vertodano atesoró a lo largo del siglo XVIII, en su mansión caraqueña de la esquina de Llaguno, estuvo registrado el texto «ORIGEN Y REGLAS DEL INGENIOSO JUEGO DE AJEDREZ».

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NOTA AL MARGEN

Piezas de ajedrez: Torre, Dama y Caballo, en colores amarillo, azul y rojo, respectivamente.

Nota_*12: LA CULTURA VENEZOLANA EN EL SIGLO XVIII fue el trabajo de investigación que el doctor Ildefonso Leal (*n.1932 – m.2015) consignó ante la Academia Nacional de la Historia, el 6 de mayo de 1971, para recibir la acreditación oficial como miembro de número de esa institución.

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Entre 1776 y 1786 las diversas provincias de la Pan-Venezuela fueron integradas en una nueva entidad territorial, con la fundación de la Capitanía General de Venezuela y otras instituciones de carácter administrativo, político, jurídico y militar. A fines del siglo XVIII comenzaron a gestarse los primeros signos de cambio, en oposición a una serie de erradas políticas en materia económica y fiscal impuestas por el decadente orden español. A este hecho se suma la influencia de nuevas corrientes políticas y filosóficas, las cuales introdujeron en las colonias hispanoamericanas los revolucionarios conceptos de ciudadano, derecho, libertad y Patria. Las acciones subversivas en contra del régimen español fueron abiertamente develadas con la declaración de Independencia de Venezuela, el 5 de julio de 1811.

En el transcurso del siglo XIX el ajedrez fue perdiendo su estatus como pasatiempo preferencial de los altos estamentos sociales, ya que el gusto por este juego había permeado hacia los estratos medios y bajos de la sociedad venezolana, sin llegar a convertirse en un juego popular.

Silueta con el mapa de Venezuela.

CONTINUARÁ…

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